CONTRAPORTADA

Ignoro cuántas portadas de libros llevo vistas a lo largo de mi vida. Supongo que a cualquier lector le ocurrirá: entre los libros que por una u otra razón han caído en nuestras manos, y los que hemos contemplado en escaparates de librerías... ¿cuántos? Echemos por lo bajo un promedio de 100 al mes: en cincuenta años de memoria darían (12 x 100 x 50) un total de 60.000 títulos. Excelente cosecha. Pues permítanme ustedes una confidencia: antes de entrar en la lectura de sus páginas, yo no recuerdo una portada que me haya tocado tan profundamente como este título: "¿Cómo eres, Dios? ¡Dios!, ¡cómo eres!‑. Y puestos en confidencias, les contaré que durante una intervención quirúrgica (días y noches desveladas, claro, intervención fuerte de esas que comienzan partiéndote el esternón), esta exclamación inventada por José María Rueda me hizo compañía permanente... y consoladora. Les explico por qué:

Renuncio a apretarles aquí, en cuatro líneas, una biografía escueta del autor (su existencia y sus trabajos de jesuita por España y América ocupan un tomo de mil páginas densas, que yo me he echado al coleto), pero se ve que Rueda acierta con las cabeceras, pues titula su biografía La vida que me ha tocado en suerte.

Prefiero confiar a ustedes la secuencia de mis pensamientos en la clínica.

«¿Cómo eres, Dios?»: Eres el interrogante fundamental de nuestra trayectoria, percibido con especial intensidad cuando se pisa la frontera del «más allá». Pues, claro, eres «misterio», «El Misterio», como quien dice «una presencia».

La respuesta ‑mejor diría, el comentario‑ a la pregunta lo escribe José María Rueda entre signos de admiración: «¡Dios, cómo eres!». Y admite múltiples lecturas:

Por ejemplo: «¡Dios, cómo eres!»... Misterioso, adorable, digno de alabanzas angélicas, ¡cómo eres!, inabarcable y santo... Una respuesta de adoración.

Por ejemplo: «¡Dios, cómo eres!»... Paternal, benéfico, por tantos motivos tan querido... Respuesta de acción de gracias.

Y por ejemplo: «¡Cómo eres!», ¡qué cosas tienes!, lo que nos haces pasar. A veces tu yugo pesa y tú nos miras... Una queja, filial, confiada... Incluso hasta socarrona.

José María Javierre

ISBN: 84‑301‑1365‑7